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viernes, octubre 2

Ojos viandantes

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Ojos penetrantes, negros y con una aureola de brillo en su interior. Lejos de recorrer con ellos el litoral de mi cuerpo, te has concentrado fíjamente en mi mirada... hasta atravesarla, tumbarla y herirla de muerte. No se donde apeaste tu timidez, pero bendita posada. Mirada de amante furtiva con la que me has invitado a dejarme caer con todas mis debilidades. Estremecimiento sin miedo, hasta desnudar mi falsa indiferencia y encontrarte con un deseo inquieto de pasión.
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Dos segundos.. y al tercero.... sucede. El tapón del frasco de las esencias se destapa. Ni te sueño ni te imagino. Tan solo me dejo llevar por sensaciones que has abandonado en mi de forma tan interesada durante esos dos segundos. Me dejo beber... por la bella bestia del deseo.
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Otoño invertido, bien vuelto.
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El soul de los 60, Sam Moore y Dave Prater... los ritmos no sagrados de la música afroamericana que alaban el deseo puro.
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2 comentarios:

Ishtar dijo...

Yo tambien hablo de deseo, de lo que quiero de lo que merezco...en espera de renacer, un abrazo vagalume

Margot dijo...

Preciosas palabras para exaltar algo que no pasa de ser, eso, solo, deseo. Confieso mi desinhibición en estos temas, pero sí de escoger se trata, personalmente, prefiero que el deseo vaya acompañado de algo más… porque como muy bien has expresado, de lo contrario, todo queda resuelto en uno, dos… tres segundos, o, poco más.

Un abrazo.