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sábado, enero 23

Búsquedas

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(Que guapa estás cuando callas...)

- Todos buscáis lo mismo cuando venís aquí.
- Tal vez, pero a mi solo me interesa hablar
- A mi también, estoy casada.
- Yo felizmente.. solo, sine hora.
- Que interesante...
- ¿Por qué has venido sola?
- Como tú...
- Ya, pero yo suelo acompañarme de mi soledad.. tú no lo estás, sola.. digo.
- Realmente sí, me encuentro bastante sola.
- Pues tendrás que acostumbrarte a hacerte acompañar por tu soledad.
- Ya.. pero no me acostumbro y me pongo triste. Te gusto?
- Si, siento debilidad por los ojos verdes y las palabras.
- Eres un tanto extraño aquí. La mayoria vienen a lo que vienen, y tú aún no me has mirado ni el canalillo
- Supongo que huele a perfume, como todos
- Mainne
- Ya te lo dije.... me interesan tus ojos y lo que dices
- Ya, pero... ¿follamos?
- ...
- Verás, a la una debería estar de vuelta en casa y no quiero perder el tiempo.
- Verás, es que yo busco una chica formal para que sea mi novia
- Que me estás llamando?
- Nada, solo que follar de primerizos no es amar...

- Imbécil, yo no te he pedido que te enamores de mi.
- Ni yo te he pedido poder eyacular sobre tu soledad.
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Tarde o temprano, búscamos cuanto nos falta , y cuando el orden de prioridades se comparte o se abandona la intransigencia... se encuentra.

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Stevie Ray Vaughan, fusión de blues y rock...

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lunes, febrero 9

Amote, desexame.

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Es mas tonta que guapa. Su culo ha crecido. Yace boca abajo tendida sobre las sábanas. Se ha quedado dormida. Feder después de follar con ella siempre se queda observándola.

Los números rojos del despertador silueteaban la 01:20. Sus ojos se detuvieron. Estar con ella lo mantenía excitado el resto de dias. Pero en cada después siempre le ocurría lo mismo, su conciencia despertaba. No había conversaciones. Solo había sexo al que ella maquillaba y al que el utilizaba. No quería alargar las noches. Se besaban y tocaban de un modo casi violento. Se envolvian en una ensoñación en la que los dos se evadian. El deseo fluía con total libertad.

Marian ama a Feder. A Feder le encanta follar con Marian. Pero por ambos transitan las mismas emociones. Furor que se desliza por la piel. Mariposas que invaden el estómago. Ella su sumisa acompañante. El su sumiso anhelo.

- Que hora é cariño? fiquei-me dormida
- Son casi las 2, deberías de irte.
- Apetece-me que me abraces toda a noite, não quero me ir.
- Marina, mañana he de madrugar.
- Follemos de novo se deseja-lo

Marina se giró sobre su costado. Su mano se abalanzó sobre el pecho de Feder. Bajó su mano y como tantas otras veces perdío su timidez. La vela aromática seguía consumiendose en una esquina de la habitación. En el ambiente se mezclaba el aroma de la pausa con la excitación que de nuevo comenzaba a engullir a Feder.

- Vêem meu amor, acariciame...

A penas se oían ruidos. Los movimientos de sus caricias fluian de piel a piel. Feder comenzó a acariciar sus piernas y de repente se detuvo. Sus dedos antojosos buscaron sus labios. Le encantaba el juego de humedecerlos.

- Desejo-te

Feder se abalanzó sobre Marina, estaba para pocas artes. Sus movimientos eran lentos. Aumentaba el ritmo a medida que ella gemía. El placer de ambos aumentaba.

- Cariño, põe-te ou preservativo
- No me jodas Marina.

Su sexo estaba cada vez mas húmedo y cada vez entraba mas dentro de ella.

- Meu amor, não.. ñao

Pero Marina al final se entregaba. Gemía y casi sin palabras le susurraba al oido de Feder...

- Amote

Mientras Feder derramaba su placer dentro de Marina, de los ojos de ella se desprendían las ácidas lágrimas de un sumiso amor. Hasta cuando. Lo amaba demasiado. Incluso para perdonarle.

sábado, julio 5

Te atreves a besarme?



¿Te atreves a abrazar mis labios con tu lengua?

Si lo haces.... mi lengua acariciará tus ganas y entraré en tu interior... mientras mis manos calman la sed de tus pechos...








O tal vez no deses calmar esa sed.. y tan solo desees jugar con el deseo, aburrida en la noche de la provocación y de la insinuación...

Sexo que palpita... deseo.


La foto es de un tal Pascal Triponez... el texto, cosas que se me ocurren al verla.

jueves, abril 24

Mejor que no amanezca

Viento que permanece en la madrugada,
junto a mi regazo la calidez huida de la noche,
una sonrisa dormida en tus labios.

Noches para disfrutarte,
noches para darte,
noches para acariciarte.

La luz del amanecer,
despierta la vida que abandonamos ayer.

Ella es infiel,
yo su amante.


Una noche a la semana ella decide salir con sus amigas, amigas que no ve desde que dejó la universidad por un ambicioso abogado. El se convirtió en el sueño regalado, un sueño que jamás supo de su aroma ni de su tranquilidad, porque yo le recordaba cada semana que seguía siendo una mujer llena de vida y de emociones.

Mi apartamento es pequeño, lleno de un cálido desorden que impide sentir soledad en él. Ayer cuando llegó se acomodó en la silla que está junto a la mesa que ejerce de despacho. Su pelo cubría su rostro y sus piernas se abalanzaron con decisión sobre mis rodillas mientras permanecía sentado al borde de la cama. Arrime la silla con violencia contra mi, mi cabeza atrapada entre sus piernas, el sonido de su risa se ahogaba en el silencio de la noche. Me encanta su mirada de niña traviesa pidiéndome que la desnude.

Mis manos se abalanzaron a la cintura de su falda. Sus caderas en un movimiento cadencioso lograron lo que mis torpes manos no conseguían. El sonido del roce de la falda deslizándose por sus medias acalló su risa. Sus labios entraron en una cálida tensión, incapaz de cerrar sus ojos como si no quisiese dejar escapar ni unos de aquellos instantes sin sentirlo.

Un día le propuse el juego de vestirla con mis fantasías, medias negras ajustadas por una liga ancha, braguitas negras y escotadas, falda por encima de la rodilla, zapatos de charol de medio tacón, blusa de raso abotonada y con cuellos generosos abriendo su escote. Tan solo dejé a su elección la prenda que debía acariciar sus pechos en ausencia de mis labios. Su lado de niña traviesa decidió que la blusa que yo había elegido era suficiente.

Mis labios dejaban su rastro por la medias mientras ascendían, suave aroma de un deseo contenido. Salto sobre mi y los dos caímos tendidos sobre la cama. Ella se incorporó sentada sobre mis piernas y botón a botón me hizo desear su piel. Su turgencia arañaba la blusa mientras sus dedos humedecían unos pezones sonrosados y diminutos, dedos que mojaba con lujuriosa calidez entre sus labios. Mi deseo por tocarla se arrinconó mientras comenzó a desnudarme con rapidez, sus labios besaban cada porción que desnudaba .....

Esta mañana la habitación aún despide el aroma del deseo mezclado entre el sudor de nuestros cuerpos. La luz del día comienza a evaporar los últimos sonidos de la noche. Nunca asume que pueda despertar en aquella habitación. El sonido de la ducha, su apresurada huida sin palabras. Todo se repite. Su mirada tras la puerta mientras revisa su bolso, siempre me dice .... porque has tenido que despertarme?

sábado, marzo 8

La fantasía de Clara

Clara estaba ausente en el sofá de casa. Miraba al dia aburrida, la luz gris y pálida que se adentraba en la habitación era incapaz de obsequiarla con pensamiento alguno. Se levantó y abrió el armario. No le costó mucho encontrar algo cómodo que ponerse para salir de casa. Mientras atravesaba el portal, llamó a su amiga Eva...

- Hola cariño, estoy aburrida y me agobia continuar en casa ¿que haces?
- Acabo de trabajar a las ocho, pero si quieres puedes venir a verme. Te guardo una cosita

Eva trabaja en la planta de mujer del Corte Inglés de Diagonal, y tiene una debilidad... los probadores sórdidos y funcionales.

Clara se adentró escaleras abajo en el metro. Mientras sonó el teléfono...

- Clara?
- Holaaa David, que sopresa!!
- Hace tiempo que no se nada de tí... ¿que haces? ¿tomamos un café?
- Verás, he quedado con Eva ¿te acuerdas de ella? Voy a buscarla a su trabajo
- Si claro.. .¿quien es capaz de olvidarse de tu amiga? Ya sabes que me acelera el pulso..
- Jajajaja... Anda liante, acompañame y tomamos ese café con ella. Te espero en la puerta del Corte Inglés de Diagonal, no tardes.

Subieron por las escaleras mecánicas. David se colocó detrás de Clara mirándo su estupendo culo con desfachatez. Clara sonreía, imaginana sus ojos urgando en busca de una cálida respuesta, de un guiño desafiante... se giró y le sonrió burlonamente.

Allí estaba Eva, atendiendo a una señora que parloteba sin parar enfundada en un espantoso y estridente carmín. Levantó la vista y vió como se acercaban Clara y David, él a pocos pasos detrás... ella desafiante y decidida. El corazón de Eva comenzó a latir con fuerza, de repente sus palabras eran incapaces de atinar en la conversación de aquella mujer... y la resolvió diciendole que no quedaban tallas de aquel espantoso sujetador verde.

- Hola Clara... ¿y este de donde sale?
- Hola Eva ¿te sorprendes de verme?
- Me sorprende que no me hayas vuelto a llamar y aparezcas aqui con Clara.

Clara cogió el conjunto negro de blonda que le guaradaba Eva e invitó a David con su mirada a acompañarla hasta el probador. Eva le dijo con voz dulce y visiblemente excitada por la situación:

- Si no es tu talla, dimelo y te la cambio.

Cerraron la puerta. Eva no hacía mas que mirar hacia el pasillo de los probadores, pero era como si la falta de aire que ella comenzaba a sentir hubiese ahogado cualquier sonido mas allá de aquella fina puerta.

Se acercó y golpeó suavemente con los nudillos. Una compañera suya pasó al lado. Temblaba. Si se adentraba en aquella aventura y la pillaban, la despedirían.

- Señorita ¿que tal la talla?

De repente el pestillo del probador, sono, y la puerta se balanceo dejadola entreabierta. Eva la empujó lentamente. Allí estaban David y Clara, vestidos y sonriéndole. La puerta se cerró tras ella. Clara pasó su brazo por su cintura y sus labios se posaron en su cuello. La besó con humedad y la piel de Eva se erizó como un volcán. David levanto su falda y deslizo sus braguitas. Ellá cerró los ojos, no quería ser consciente de lo que allí sucedia, solo era capaz de dejarse llevar. Todo sucedia en diminutos instantes. Clara posó la mano en su pecho, desbotonó la blusa.. y decidida deslizo su mano bajo el sujetador.



Su pecho era cálido, turgente, su mano lo acariciaba mientras lo contenía en ella, con sus dedos consiguió pellizcar uno de sus pezones.... notó como se endurecía y oprimia su mano. Un leve gemido desató los labios de Eva y David comenzó a lamerle el coño. Deslizo el sujetador hacia arriba y sus pechos se mostraron por la abertura de la blusa. Su cuerpo se arqueó y los labios de David se oprimieron sobre ella, su lengua se retorcía entre el deseo que se humedecía en ella a borbotones.

David se desabotonó el pantalón. Clara urgó en su bolso y le extendió su mano. Nervioso separó sus labios de entre los muslos de Eva y rompió la funda del condón con los dientes. Se le había puesto muy dura con el aroma y los gemidos de Eva.. Clara acercó sus labios al oido de Eva y le susurró que se dejase caer hacia atrás. Como una marioneta se dejaba guiar por aquellas palabras y por las manos de David. Levantó su pierna y Clara aprovechó para acariciarle el clitoris con firmeza. David comenzó a embestirla lentamente mientras Clara se giró para alcanzar la piel de sus tetas con sus labios. Los lamía con dulzura y en arrebatos de excitación, mordisqueba sus pezones. Eva no tardó en correrse mientras los brazos de Eva la abrazaban contra su cuerpo instantes después de que David se hubiese retirado.

Se balanceó hacia el cuerpo de David, le quitó el condón y comenzó a restregarse la erguida polla contra su rostro. Ahora él la acarciaba.. su pelo, sus mejillas, sus hombros.. la apretaba contra él.. y ella con sus manos le impedá que se moviese, era prisionero de su juguetona lengua. Hasta que fué el quien se corrió. La llenó de semen, la boca, las mejillas... Clara urgó de nuevo en su bolso y esta vez sacó un paquete de cleanex. Limpió con delicadeza el rostro de Eva y finalmente le dió un morreo largo y lascivo..

Eva se subió las braguitas y se arregló la falda. Salió del probador e instantes después lo hicieron David y Clara. Sus mejillas estaban rojas, aterrorizada porque los hubiesen oido, pero inesperadamente los labios de Clara de nuevo rozaron los suyos mientras se despedían...

Se calmó, miró a David y se alejó en busca de una nueva clienta que se acercaba hacia ella.